Archive for Mes: diciembre 2016

El eje intestino-cerebro y la nutrición.

eje intestino-cerebro

¿Qué es el eje intestino-cerebro?

Los intestinos tienen su propio sistema nervioso, el sistema nervioso entérico (ENS). Éste tiene más de 500 millones de neuronas. Los científicos están investigando cómo las células nerviosas del ENS se comunican con las neuronas cerebrales a través del "eje intestino-cerebro". La última investigación muestra que estas neuronas se ven afectadas por los sucesos intestinales, incluyendo las actividades de las bacterias que habitan allí.

El papel del microbioma. 

El intestino humano alberga un número sorprendente de especies de microorganismos. Su número se estima en más de 10 elevado a 14 (100.000.000.000.000) individuos y está compuesta por más de mil especies. Aunque el perfil microbiano de cada persona es distinto, la abundancia y distribución relativas de especies bacterianas es similar entre individuos sanos, ayudando en el mantenimiento de la salud general. En un nivel básico, la microbiota del intestino interactúa con el huésped humano en una relación mutualista. Es decir, el intestino del anfitrión proporciona a las bacterias un ambiente y alimentos para crecer. La bacteria ayuda a gobernar la homeostasis dentro del anfitrión. Por lo tanto, es razonable pensar que la falta de microbiota intestinal saludable también puede conducir a un deterioro de estas relaciones y, finalmente, a la enfermedad.

Comunicación intestino-cerebro.

La comunicación se produce en ambos sentidos, desde el intestino al cerebro y viceversa. Es una red comunicativa muy activa. Las sustancias químicas que intervienen en la transmisión de la información proceden de forma muy directa de los nutrientes que obtenemos de los alimentos. Estos nutrientes sufren una serie de transformaciones por parte de las células intestinales y la flora intestinal. De aquí se obtienen una serie de sustancias, lo que podemos denominar neurometabolitos. Éstos alcanzan nuestro cerebro por vía nerviosa o sanguínea.

Veamos algunos ejemplos.

La serotonina es el neurotransmisor que influye en nuestro estado de ánimo. Ésta procede de una proteína que obtenemos de los alimentos, el triptófano. Las especies lactobacilus y bifidobacterium, son capaces de transformar el glutamato de las proteínas que ingerimos con la comida en ácido gamaaminobutírico (GABA). GABA es el principal neurotransmisor inhibidor del cerebro, influyendo en el estado emocional y en la capacidad cognitiva. Otras bacterias producen noradrenalina y acetilcolina, otros de los dos neurotransmisores principales del cerebro.

Cuando la flora intestinal se altera, también se altera la producción de estos neurometabolitos, lo que repercutirá en nuestra función mental. Hay numerosos estudios que confirman estas hipótesis. En éstos se ha logrado provocar cambios en el comportamiento de los ratones administrándoles ciertos microorganismos.

Diferentes formas de comunicar.

Existe ahora una fuerte evidencia de que la flora intestinal puede activar el nervio vago. Dicha activación juega un papel crítico en la mediación de los efectos sobre el cerebro y el comportamiento. El nervio vago parece diferenciar entre bacterias no patógenas y potencialmente patógenas, incluso en ausencia de inflamación. Ésta vía vagal media señales que pueden inducir tanto efectos ansiogénicos como ansiolíticos, dependiendo de la naturaleza del estímulo. Ciertas señales vagales del intestino pueden promover un reflejo antiinflamatorio. Este papel inmunomodulador del nervio vago también puede tener consecuencias para la modulación de la función cerebral y el estado de ánimo.

El futuro.

Lo que  falta son datos relevantes sobre la electrofisiología del sistema. Se hacen importantes los avances en nuestra comprensión del cerebro intestinal y del eje microbioma-intestino-cerebro. Éstos avances tienen su origen en estudios de cómo distintos estímulos microbianos y nutricionales activan el nervio vago. Tendrán que analizar la naturaleza de las señales transmitidas al cerebro que conducen a cambios diferenciales en el cerebro. Faltan estudios de neuroquímica del cerebro y del comportamiento.
La comprensión de la inducción y transmisión de señales en el nervio vago puede tener importantes implicaciones para el desarrollo de estrategias terapéuticas microbianas o basadas en la nutrición para los trastornos del estado de ánimo.

Alteraciones de la flora intestinal en ratones.

La disfunción en el eje intestinal-cerebral ha sido descifrada por una multitud de estudios relacionados con enfermedades. Por ejemplo, la microbiota alterada se ha relacionado con trastornos neuropsicológicos incluyendo depresión y autismo, trastornos metabólicos como la obesidad y trastornos gastrointestinales que incluyen la enfermedad inflamatoria del intestino y el síndrome del intestino irritable.

Afortunadamente, los estudios también han indicado que la microbiota intestinal puede ser modulada con el uso de probióticos, antibióticos y trasplantes de microbiota fecal como una perspectiva para la terapia en las enfermedades asociadas con disbiosis bacteriana. Esta modulación de la microbiota intestinal es actualmente un área creciente de investigación, ya que ella podría tener la clave para el tratamiento de muchas enfermedades.

eje intestino-cerebro

Producción de butirato por la microbiota.

Se han establecido múltiples vías de comunicación que incluyen el nervio vago, el sistema inmunológico, los ácidos grasos de cadena corta (butirato) y el aminoácido triptófano. Desde el punto de vista del desarrollo, los nacidos por cesárea tienen una microbiota claramente diferente en los primeros años de vida a los nacidos por la vagina. En el otro extremo, los individuos que envejecen con peor salud tienden a mostrar pérdida en la diversidad microbiana. Recientemente, la microbiota intestinal se ha perfilado en una variedad de condiciones incluyendo el autismo, la depresión mayor y la enfermedad de Parkinson. Todavía hay un debate sobre si estos cambios son o no esenciales para la fisiopatología o es simplemente epifenomenal.

Funciones e implicaciones del butirato. 

Los beneficios de una dieta alta en fibra están bien documentados. Revisemos la evidencia del butirato. Un ácido graso de cadena corta producido por la fermentación bacteriana de la fibra en el colon y que puede mejorar la salud del cerebro. El butirato ha sido ampliamente estudiado como inhibidor de histona deacetilasa, pero también funciona como un ligando para receptores acoplados a proteína G y como un metabolito energético. Estos diversos modos de acción lo hacen muy adecuado para resolver la amplia gama de desequilibrios frecuentemente encontrados en trastornos neurológicos. En definitiva, podemos integrar la evidencia de la gastroenterología y la neurociencia. Resulta de ello la hipótesis de que el metabolismo de una dieta alta en fibra puede alterar la expresión génica en el cerebro para prevenir la neurodegeneración y promover la regeneración.

Estudio del efecto de probióticos en el eje intestino-cerebro.

Un nuevo estudio revela que la ingesta de yogur mejora la actividad de las regiones cerebrales que controlan el procesamiento de emociones y sensaciones.

Según el estudio la ingesta de yogur se asocia con la reducción de la respuesta relacionada con la tarea impuesta en el estudio. Las participantes se sometieron a resonancia magnética funcional antes y después de la intervención. Se midió la respuesta cerebral a una tarea de atención emocional de diferentes rostros. Las alteraciones en la actividad cerebral en reposo indicaron que la ingesta de yogur se asoció con cambios en la conectividad del mesencéfalo, lo que podría explicar las diferencias observadas en la actividad cerebral durante la tarea.

Lactobacillus reuteri mejora la función de las neuronas del colon inhibiendo el canal de potasio calcio-dependiente.

Otro estudio ha demostrado como L. reuteri consumido en probióticos produce un cambio en el patrón de emisión de señales neuroentéricas. Además se han identificado esos receptores de los nervios sensitivos entéricos. Éstos son los correspondientes a la percepción del dolor y a la motilidad del intestino, muy importantes para los enfermos del síndrome del intestino irritable.

Muchos enfermos mentales tienen disbiosis.

Los síntomas gastrointestinales son una comorbilidad común en pacientes autistas. Además, la alteración en la composición y de los productos metabólicos del microbioma del intestino se han implicado como un posible mecanismo causal que contribuye a la fisiopatología del autismo. Esta hipótesis ha sido apoyada por varias pruebas realizadas en roedores autistas y recientemente publicadas. La evidencia apunta a un modelo de infección materna. Se caracteriza por alteraciones en el comportamiento, la fisiología intestinal, la composición microbiana y el perfil de metabolitos. Este nuevo modelo sugiere un posible beneficio del tratamiento probiótico en varios de los comportamientos anormales.

 

Eje intestino-cerebro

Insomnio y diabetes. ¿Qué pasa con la flora bacteriana?

insomnio y diabetes

Diabetes y sueño.

Es conocida la relación entre las patologías del sueño y la diabetes. Personas que sufran alguna enfermedad que les impida descansar con calidad y/o cantidad suficiente tienen un alto riesgo de padecer diabetes. Además los diabéticos tienden a desarrollar con el tiempo alteraciones del sueño.

¿Cómo funciona?

La primeras fases del sueño necesitan energía ya que las reacciones nerviosas que se producen lo requieren. Pero es en el sueño profundo, el sueño reparador, donde se producen las alteraciones. Es aquí donde el hecho de dormir poco repercute a dos niveles diferentes:

  • Primero el cerebro necesita menos glucosa, al igual que los músculos y nervios. Entonces se desencadenan los mecanismos reguladores de la glucemia. Las personas que duermen poco o mal presentan niveles elevados de cortisol y hormona del crecimiento, que son hormonas antagónicas a la insulina. Además, presentan niveles elevados de promotores de resistencia a la insulina como el TNF-alfa, la interleucina 6 o la proteína C reactiva
  • Segundo el páncreas no consigue regular la glucemia en sangre. La producción de la leptina, la hormona de la saciedad, aparece disminuida en personas con problemas de sueño. Si el cuerpo no se siente saciado ni repuesto, esta poca presencia de leptina durante la noche aumenta el apetito y el esfuerzo del páncreas para continuar trabajando.

¿Un posible nexo? La microbiota intestinal.

Un estudio reciente ha encontrado que la pérdida de sueño a corto plazo puede inducir cambios sutiles en la microbiota intestinal humana.

Después de sólo 2 días de privación parcial del sueño, los sujetos presentaron una relación Firmicutes: Bacteroidetes aumentada, un aumento de las familias Coriobacteriaceae y Erysipelotrichaceae y disminuciones en Tenericutes, en comparación con el sueño normal. Los cambios en estas familias de las bacterias intestinales se asociaron previamente con alteraciones metabólicas en algunos estudios, tanto en ratones como en seres humanos.

Sin embargo, los niveles fecales de ácidos grasos de cadena corta no cambiaron en relación a la duración del sueño. Esto sugiere que los cambios en la microbiota intestinal pueden no ser el mecanismo central.

 

diabetes
sueño-diabetes-bacterias

Se necesitan más estudios.

Tanto en ratones como en seres humanos, la microbiota intestinal exhibe un ritmo circadiano. Investigaciones anteriores han encontrado que el reloj circadiano del huésped puede provocar alteraciones en los relojes circadianos de las bacterias comensales del intestino. Sabemos que los cambios en la microbiota intestinal se han relacionado con las alteraciones metabólicas que ocurren después de la privación del sueño en ratones. El impacto que produce el sueño insuficiente en la composición de la microbiota intestinal humana ya no es una incógnita.

En general, estos son los primeros resultados que muestran cómo el insomnio afecta la microbiota del intestino humano. Se necesitan más investigaciones para dilucidar hasta qué punto los cambios en las comunidades microbianas del intestino contribuyen a las alteraciones metabólicas ya conocidas por la falta del sueño.

Bacterias y virus, ¿es su fama merecida?

bacterias-resistencia

Perspectiva biológica de las bacterias y los virus

No fue realmente necesario que un profesor me indicara que las bacterias, hongos y virus son seres indispensables para la vida. Gracias a la ingeniería genética ahora disfrutan de un enorme potencial para muchísimas aplicaciones. Aún así siempre pensamos en ellas como las que nos enferman y matan. El uso indiscriminado de bacteriostáticos, bactericidas y antibióticos tiene unas consecuencias que debemos conocer y analizar. Ahora mismo su casa puede ser más estéril que un quirófano y su vientre como un desierto desolado. 

¿Cómo llevar la contraria en este tema? 

Han sido muchos años de moldeamiento mental, la idea de lucha o muere y de que todos ellos son patógenos está impresa en nosotros. Cualquier crítica a un modo de pensar sobrepasa el límite científico. Entonces se convierte en un ataque a la estructura intelectual sobre el nos hemos construido la vida. Me gustaría destacar aquí a L. Margulis, una mujer científica que lucho hasta el final por desbancar el "establishment" científico. Lynn Margulis es conocida por la Teoría de la Simbiogénesis, aceptada pero no incorporada en las teorías evolutivas. Ella apoyaba también la Hipótesis Gaia de J. Lovelock, al que tildaron de loco sus otros compañeros científicos neo darwinistas. ¿Quién esta detrás de todo esto? Como siempre hay muchos motivos económicos.

Otros microseres
Comedores de bacterias
staphylococcus_aureus

Evolución, uso y aplicaciones de bacterias y virus

Hablando de nutrición, parece que no podemos eliminar la imagen de la pirámide. La cadena alimenticia se resume en esa visión cuando realmente es mucho más complejo. Se establecen relaciones en forma de redes, como las neuronas en nuestro cerebro. Restamos importancia a las otras especies y negamos con ello hechos como que las bacterias limpian muchos de nuestros estropicios. Además fijan el nitrógeno atmosférico que las demás especies incorporamos mediante la dieta. Pueden provocar cambios en la atmósfera, por ellas estamos respirando este aire, incluso contribuyen a la formación de nubes. 

Los virus

De ellos sabemos que participan del control poblacional bacteriano a nivel global. Que fueron indispensables para la formación de la célula eucariota, nuestras células. Gracias a los virus hemos desarrollado desde la telomerasa hasta la placenta. Cuando una madre inmuniza a su lactante, lo que pasa a su bebé a través de la leche son microARNs de origen viral. La integración de virus en nuestro ADN ha sido esencial para la evolución. Tanto es así que en centenares de investigaciones se han encontrado virus endógenos con actividad propia, sobretodo en el periodo embrionario. Este hecho también explica la creación de virus híbridos patógenos producidas en la elaboración de vacunas por nuestras células en cultivo. Es decir, nuestros órganos y tejidos pueden producir virus híbridos en determinadas situaciones en las que se activan regiones de nuestro ADN. ¡Es una locura aceptar esto sin entenderlo! A pesar de todo lo que nos han dado, los virus son todos malos por definición.

Las bacterias

Los avances han dado la posibilidad de que las usemos indiscriminadamente; cerveza, vino, pan, yogures, quesos, enzimas, aditivos alimentarios, azúcar y jarabes, carnes procesadas, pigmentos, insulina, hormona del crecimiento, vitaminas, hemoglobina, factores de coagulación, interferones... La importancia económica de la Biotecnología en Alimentación y para las farmacéuticas es enorme. De todas ellas destaca la producción de antibióticos. A pesar de esto las bacterias hacen cosas tan maravillosas como pasar material genético de las algas a la flora intestinal de los japoneses mejorando el desarrollo cerebral y de comportamiento. Según estos avances, la Microbiótica se puede definir como el estudio las comunidades de microorganismos residentes en un ecosistema determinado para promover la salud y el equilibrio en dicho ecosistema. Según la microbiótica puede combatirse una población bacteriana que produce una enfermedad con otra que la controle y dejarnos de tanto ambiente estéril y antibióticos. 

 

Cuando se usan antibióticos...

Destruimos también nuestra flora intestinal. Al eliminarlo por la orina, destruimos las bacterias propias de los ecosistemas que nos rodean. Esta destrucción lleva además a la proliferación de formas resistentes a los antibióticos. Un ejemplo práctico son los hospitales y su asepsia. Con el paso del tiempo los hospitales han generado las cepas bacterianas más resistentes y virulentas. El uso de antibióticos está relacionado con cambios drásticos en la composición de las heces, variando el factor entre el doble y 10.000 veces. Afectando a la concentración de hormonas, azúcares, ácidos grasos y ácidos biliares. Estas hormonas tienen funciones muy importantes para la salud. Ellas modulan nuestro sistema inmunológico, las funciones reproductivas, el equilibrio mineral, el metabolismo del azúcar, y muchos otros aspectos importantes del metabolismo humano.

Fomentamos la mentira

La concepción de los microorganismos como temibles enemigos externos ha sido el triste legado del fraude de Pasteur. La deformidad del concepto se une al fraude del darwinismo. Esta corriente científica ignoró y oculto las ideas acertadas de otros evolucionistas. Desde su origen en el darwinismo han estado implicados intereses económicos, ideológicos y de poder. La cultura esta en manos del poder económico que controla la investigación, la industria farmacéutica, la formación de expertos, etc. No podemos esperar que la realidad se imponga a la mentira. 

La concepción de la vida como lucha permanente necesita de enemigos, y cuando no los tiene, los crea. Son muchas las trabas que ponen y son los ciudadanos los que tienen que comenzar a relacionarse con las otras especies respetando el equilibrio entre todos los componentes de la vida.

antibióticos
antibióticos animales
agrotoxicos

Sin pánico ni escepticismo

Los antibióticos no son malos, con este post no quiero decir eso. Evidentemente, gracias a ellos se han salvado grandes obstáculos en la medicina y la vida de muchas personas. Pero no son la panacea que arregla todo. Hemos de aprender todas las posibilidades de curación a través del mantenimiento de nuestro equilibrio, normalmente destruido al usar los antibióticos. Con sólo promover que nuestra flora bacteriana este sana podemos evitar enfermedades sin acudir a las farmacéuticas. ¿Quiere conocer cómo? Realice un comentario, escríbame un correo. Siempre es bueno mantener viva la curiosidad.

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