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¿Qué es el éster de inulina-propionato? ¿Para qué sirve este suplemento?

La inulina, una fibra dietética.

La inulina es un carbohidrato no digerible que está presente en muchos vegetales, frutas y cereales. En la actualidad, a nivel industrial se extrae de la raíz de la achicoria y se utiliza ampliamente como suplemento en alimentos funcionales. La inulina y sus derivados (oligofructosa, fructooligosacáridos) son generalmente llamados fructanos, que están constituidos básicamente por cadenas lineales de fructosa.

En una amplia variedad de productos alimenticios se usa la inulina y sus derivados como: espesante, emulsificante, gelificante, sustituto de azúcares y de grasas, humectante, depresor del punto de congelación. También se emplean en la industria química-farmacéutica.  Se ha propuesto catalogar a los fructanos como "fibra funcional", en base a una nueva clasificación de la fibra dietética que considera el efecto fisiológico en el individuo. 

El nuevo estudio.

Los científicos han demostrado que las bacterias en el intestino liberan compuestos llamados Propionato, Butirato, Acetato y otros Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC). Pero sólo cuando se digieren la fibra inulina y otras fibras dietéticas. A su vez, estos AGCC provocan en la células del intestino que envían señales al cerebro para reducir el apetito.

La teoría es que mediante el suplemento de inulina-propionato, en lugar de esperar a que nuestra flora intestinal los liberen, puede reducir drásticamente los antojos de alimentos muy energéticos en nuestro cerebro.

En términos sencillos, el consumo de fibra te hace sentir más plena, que envía una señal al cerebro para que deje de comer. Los investigadores creen que han creado un "atajo" que le permite sentirse más lleno sin comer tanta fibra.

Los investigadores de la Universidad de Glasgow y el Imperial College London realizaron recientemente un estudio. Éste incluyó a 20 voluntarios. La mitad de los voluntarios bebieron un batido de leche que contenía algo llamado éster de inulina-propionato, mientras que el de la otra mitad contenía sólo inulina.

Enfermedades para las que es útil.

Hablamos de enfermedades.

No sólo de saciedad debemos hablar cuando alimentamos bien a nuestra flora bacteriana. Además tiene un impacto global, tanto a nivel emocional como físico. Aunque mejoren y se hayan demostrado relaciones entre disbiosis y enfermedades mentales voy a centrarme en los parámetros físicos. Estos son Ácidos Grasos libres, Colesterol, Glucosa e Insulina circulantes en sangre y las hormonas GLP1 y PYY. La acción de la flora bacteriana disminuye los AG y colesterol en sangre y aumenta la sensibilidad a la insulina, haciéndola más efectiva. La captación de AGCC en las células intestinales libera las hormonas de saciedad, viajan directamente a nuestro cerebro. 

Enfermos con perfiles lipídicos altos y diabéticos son los que más interés pueden tener por este tratamiento. También como inhibidor del apetito selectivo se puede usar en tratamientos de obesidad. Esta suplementación alimenta a nuestras bacterias, y además nos provee de señales que desatan la respuesta neurológica en el eje intestino-cerebro, de esta manera nos hace sentirnos saciados/as. 

No olvidemos que es un suplemento.

Cómo todos los suplementos, hay que usarlos con precaución. Debemos consultar con los profesionales, pues si los usamos cuando no estamos enfermos, hacemos que nuestro organismo se vuelva vago. Además, la inclusión de AGCC asociada a la inulina puede limitar el crecimiento de nuestra flora bacteriana buena, un dato que no ha quedado muy claro. Las bacterias que las producen se inhiben cuando hay en el medio muchos de estos productos.

Todo suplemento debe aplicarse con un fin en caso agudo o en una fase de choque, pero no tomarlo como algo constante. Tiene efectos secundarios, al aumentar la actividad bacteriana también incrementa las flatulencias. O puede inducir distensión en el estómago. En personas con patologías instauradas puede no ser muy ventajoso.

 

 

¿Cuál es el impacto real del suplemento?

Cómo en todos los estudios tenemos que observar si el número de participantes es el correcto. Las muestras de los estudios que se están realizando son muy pequeñas. Lo interesante en este caso es realizar estudios completos sobre pacientes enfermos y sanos en diferentes etapas de su vida, donde se puede correlacionar con el sistema endocrino en su conjunto. También usan un software para la resonancia magnética funcional con un grado de error considerable.

Demostrada la real simbiosis de nuestra flora, este tipo de suplementos puede tener efectos beneficiosos en caso de tener el colesterol alto, de querer controlar la insulina o de perder peso. Pero siempre de manera puntual, lo mejor es reconducir nuestros hábitos a nuestra situación.

Las alternativas están disponibles, conoce tu flora intestinal.

Este suplemento es un probiótico para nuestra flora intestinal buena. Además incorpora otra molécula que se libera cuando la bacteria digiere la inulina. Este proceso es natural en nuestras bacterias, les damos de comer y ellas nos aportan muchos beneficios. Lo ideal es, por tanto, saber que comen nuestras bacterias y dárselo.

Así pues es precisamente la dieta mediterránea la que mejor se ajusta a las necesidades de ambos simbiontes. La presencia diaria de frutas y verduras de temporada, las legumbres y la preferencia de productos integrales son la clave. Podemos afinar según la situación personal. Para cada uno hay una manera de organizarlo y tener un equilibrio real.

 

Vídeo

 

 

La Disbiosis se sitúa entre enfermedad y teoría

Disbiosis es la "enfermedad" que presenta irregularidades microbianas sobre o dentro del cuerpo. La disbiosis es más prominente en el tracto digestivo o en la piel, pero también puede ocurrir en algunas superficies expuestas o en las mucosas como en la vagina, los pulmones, la nariz, los senos, las orejas, las uñas o los ojos.

¿Es una enfermedad?

Las comillas en la disbiosis como en enfermedad se refiere a que no está registrada en el CIE. Es decir, está catalogada como enfermedad poco común, pero es debido a la falta de estudios al respecto. Con los avances en genética ahora podemos identificar bacterias anaerobias sin necesidad de un difícil cultivo anaerobio muy costoso. Gracias a estas técnicas se está relacionando la disbiosis con otras patologías que no están bien estudiadas, como son la enfermedad de Crohn, el síndrome del intestino irritable, el cáncer colorrectal o el hígado graso no alcohólico. Y con otras más estudiadas como la obesidad, la diabetes o la aterosclerosis. Incluso se han dado correspondencias con enfermedades mentales como la depresión, el insomnio, el autismo y la pérdida de líbido. Muchos autores equiparan a la relación con nuestro microbioma como un segundo cerebro

El equilibrio entre las poblaciones.

En pequeñas cantidades las colonias microbianas se establecen en nosotros siendo benignas o beneficiosas en la mayoría de los casos. Este beneficioso y adecuado tamaño de las colonias microbianas realizan una series de funciones en nuestra homeostasis provechosas y necesarias. También protegen el cuerpo de la penetración de microbios patógenos. Estas colonias microbianas beneficiosas también compiten las unas contra las otras de modo que ninguna colonia microbiana específica domina.

Bacteroides biacutis.

Cómo evitar la Disbiosis de nuestro microbioma

Para cuidar nuestra flora debemos conocerla un poco. Ya se han realizado numerosos estudios en la búsqueda de su funcionamiento e identificación. Para distinguirlas las dividiremos en "buenas" y "malas", aunque no es correcto puesto que todas son buenas y necesarias pero en un número poblacional determinado.

Las buenas son las protectoras o lácticas, las inmunomoduladoras y las muconutritivas. Producen agua oxigenada e inductores de respuesta inmunitaria. Mantienen la estructura de barrera propia del intestino. Liberan ácidos grasos de cadena corta que suponen el 90% de la nutrición del epitelio intestinal y producen en él la expresión de genes protectores. El ambiente ácido que crean corrige la liberación de amoniaco por las malas transformándolo en amonio.

Las malas son fermentadoras de proteínas, producen aminas biógenas, amoniaco y otros productos tóxicos. Lo nocivo de las "malas" es que lo hagan en demasiada proporción, ya que como he mencionado antes, son necesarias y en densidades bajas también tienen efectos positivos para nuestra salud. El sobrecrecimiento de proteolíticas induce a la inflamación y a la alteración de la permeabilidad del intestino. Su mantenimiento en el tiempo se expresa con sobrecarga hepática, con alteraciones metabólicas y la aparición de alergias tipo III a muchos alimentos.

Alimentos para nuestra flora intestinal.

Para cuidar a las que más nos favorecen, y que a su vez controlan el número de las que nos pueden hacer enfermar, podemos consumir alimentos probióticos y prebióticos y suplementar las bacterias que nos faltan en número. La garantía es llevar una alimentación equilibrada, es decir, volver a comer fruta y verdura diariamente, 5 raciones al día, y aumentar la fibra dietética, con la sustitución de los productos refinados por las integrales. Y ahora, poco a poco:

PROBIÓTICOS: Son alimentos que contienen bacterias, ya que se han usado para manufacturarlos. Estos son yogures, kéfir y otros fermentados, como encurtidos, chucrut, etc.

PREBIÓTICOS: Son alimentos ricos en fibras solubles y fructooligosacáridos que favorecen la nutrición y el establecimiento de las bacterias buenas. Se pueden incluir aquí la sopa miso, el chocolate negro, las algas y el vino, los cuales favorecen la nutrición de las bacterias buenas existentes.

LA FIBRA: Esta presente en todos los alimentos vegetales, en menor o mayor proporción, debido a las técnicas para industrializar los alimentos muchas veces se elimina la fibra para su uso, como en las harinas blancas refinadas para hacer pan blanco. Siempre deberíamos habituarnos a comprar los alimentos más naturales o integrales, así los tenemos en casa disponibles. Además comer todos los días 2 platos de verduras y 3 raciones de frutas, asegurando así que nuestras bacterias "buenas" tengan su ración de fibras solubles e insolubles.

SUPLEMENTOS: A veces es necesario tratar la disbiosis con los mismos organismos que componen nuestra flora bacteriana, con "medicamentos" a base de bacterias y que no están presentes en los alimentos o que podamos "alimentar" con ciertos nutrientes. Siempre que uses alguno de estos productos que sea bajo la prescripción y seguimiento de un profesional. 

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