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Prevención vs Curación

Cuando pensamos en nuestros actos cotidianos, ¿nos paramos en las consecuencias de ellos? La respuesta más común es que no. Si no nos nutrimos bien, si comemos de más, si tomamos alimentos que nos perjudican o no tomamos alimentos que nos protegen son problemas Cuando nos duele algo queremos atención inmediata, da igual si es por lo público que por lo privado. Queremos soluciones a lo que consideramos un problema porque nos duele. Pero ¿acaso no nutrirte bien, comer mal y a deshora, tomar alimentos perjudiciales o no tomar alimentos que nos protegen no son realmente problemas que te llevarán a un problema mayor? Quiero decir con un ejemplo simple que tener una fuga de gas en casa te puede llevar a una gran explosión. Tener una alimentación correcta puede evitar el trigger o disparador de enfermedades que pueden hacer tener una calidad de vida mala e incluso evitar enfermedades por ahora incurables.

La ciencia dice que…

Para los estudios científicos, que sí tratan esas consecuencias, la prevención es clave para evitar la enfermedad. La ciencia usa la prevención antes que la curación y analiza con detenimiento los programas que se van a iniciar sobre la prevención de enfermedades. Es cierto que se estudian muchos medicamentos para la curación o para mantener sin que se haga mayor una enfermedad. Muchos de esos medicamentos tienen efectos secundarios, interacciones con otros fármacos y alteraciones asociadas a su consumo. Sólo hay que pensar en el efecto devastador de tomar un antibiótico, que no diferencia entre la bacteria que está produciendo un problema y todas las demás. Sería como tirar toda la comida de casa sólo porque una naranja se ha puesto mala. Además de los problemas ambientales que generan, que vuelven después a nosotros como bacterias resistentes a los antibióticos que tomamos. Así pues, la curación no debe ser el primer recurso, debe ser la prevención.

 

La sombra del trabajo en prevención

El lastre que arrastramos los profesionales de la prevención es enfrentarnos a algo que todavía no ha llegado. Para las personas no es un problema, no les duele, no se hacen conscientes de lo que le puede acarrear. Malos hábitos como un exceso de proteínas en la dieta puede desencadenar un cáncer de colon, entonces sí que se considera un problema, aunque ya incurable. ¿Controlas la cantidad de yodo que ingieres? El Hipo/Hipertiroidismo lo puedes tener a la vuelta de la esquina. Más si tienes factores genéticos familiares. Las personas adictas al azúcar tienen un problema, pero es en la diabetes cuando nos duele y entonces aceptamos tal problema, muchas veces sin solución definitiva.  Por lo tanto nuestra defensa es que los malos hábitos también son un problema, quieran o no verlo las personas que llevan a cabo esas acciones de forma inconsciente. ¿Estás realmente dispuesto o dispuesta a aceptar las enfermedades que te vienen de familia a través de los genes? Tomar muchos medicamentos para todos los achaques que tenemos al envejecer es mucho peor que simplemente comer bien. En ti está la decisión de tomar una vía u otra.

Combatir los malos hábitos

Los hábitos son la clave.

El día internacional sin dietas.

Hoy día 6 de Mayo se celebra este día, promovida por la feminista Mary Evans Young desde 1992. Las razones por las que ella comenzó siguen siendo vigentes, todavía no se ha alcanzado la conciencia colectiva. La promoción de determinados cánones de belleza por parte de otros interesados llevan a las mujeres a dietas contraproducentes. Muchas veces con muchos riesgos y complicaciones que pueden ser muy complejas, como la disbiosis o los trastornos mentales.

Las dietas no sirven para instaurar hábitos, sobretodo las más estrictas o las que eliminan grupos de alimentos. De hecho lo mejor para perder peso es: uno, comer un poco menos, cuando se come de todo y de forma equilibrada, y dos, aumentar el gasto energético a través de la realización de actividad física o deportiva. Lo importante y difícil es conocerse, saber qué, cuándo, cómo y porqué nos sientan peor ciertos alimentos.

El mantenimiento de unos hábitos asegura poder cumplir la mayoría de los objetivos de este día. Cuestionar la idea de una forma corporal "correcta". Concienciar sobre la discriminación por razón del peso. Alentar de la obsesión mediante un día libre de dietas. Resaltar hechos acerca de la industria del adelgazamiento y su ineficacia. Recordar a las víctimas de los desórdenes alimenticios muertas o enfermas. Merece dar cabida a este día.

El mal hábito de obsesionarse con la dieta

El 90 % de las personas que sufren anorexia o bulimia son mujeres

Las mujeres tienen un problema que nunca han buscado. Pequeñas malos hábitos, en todos los sentidos, se unen para ir formando una enfermedad muy compleja. Aún así, el 40 % sana por completo y por fortuna sólo un 3 % muere. El problema es la cronicidad. Cuidado si alguna persona cercana muestra comportamientos extraños como aislarse de sus familiares y/o amigos y amigas o pone pretextos a la hora de comer. El tratamiento debe ser combinado y multidisciplinar.

El primer ejemplo es el adulto. Si los padres y madres tienen hábitos sanos, su descendencia también los tendrá. A veces, a medida que crecen se producen cambios en los hábitos y siempre se puede tener una consulta para conocerlos y actuar. La otra parte es conocer la predisposición genética a ciertas enfermedades, ya se puede saber mucho a través de la Nutrigenómica. La personalización de la dieta es cada vez más relevante. A este factor se le une que cada uno tenemos una microbiota intestinal que digiere por nosotros y nos permite absorber determinados nutrientes dependiendo de los microorganismos que alimentemos. El hábito es también qué y a quién le damos de comer de nuestra microbiota intestinal.

Los buenos hábitos se adquieren

Primero nos debemos conocer

Para que los hábitos que tomemos sean saludables deben ser coherentes con nuestro propio organismo. Para ello nos debemos observar, como nos sientan los alimentos o comer a algunas horas, etc. Sabemos que nuestra flora intestinal está implicada en los procesos inflamatorios del sistema digestivo. Un análisis de ésta puede desvelarnos muchas cosas sobre nuestra salud. Además nuestro genoma predispone nuestro organismo a una enfermedad. Aunque no es barato si que es muy útil tener ese conocimiento.

Segundo debemos elegir los hábitos a seguir

Si padecemos síntomas de EC (Enfermedad Celiaca) podemos habituarnos a reducir la cantidad de gluten y aumentar la flora de lactobacillus. Sólo bastaría con incluir cereales sin gluten y aumentar la ingesta de alimentos fermentados lácticos. De la misma manera ocurre con otras enfermedades inflamatorias o autoinmunes. Elegir unos buenos hábitos puede "silenciar" nuestra genética y que no "dispare" la enfermedad ¡Bang!

hábitos: saber es poder

Hábito de tomar alimentos con glúten

Os describo el experimento

Se han descrito dos especies bacterianas que "comen" gluten en nuestro intestino. Para las personas celiacas destaca Pseudomonas aeruginosa y en pacientes sanos Lactobacillus. Entonces se prepararon ratones estériles (sin flora inicial) a los que se les implantó una de las dos especies bacterianas. Y se observó su reacción frente a la ingesta de alimentos con gluten. De los ratones se obtuvieron unas proteínas específicas liberadas por cada una las bacterias huéspedes. Se aislaron las proteínas y se testaron en los pacientes con EC. Así pues los resultados mostraron un aumento de la respuesta inmune a las proteínas producidas por P. aeruginosa. Los Lactobacillus conseguían degradar esos péptidos inmunogénicos.

Hábitos en primera etapa

Falta aún más por estudiar. En caso de riesgo genético o por una sintomatología clara, si que podemos reducir la ingesta de gluten y aumentar nuestra población de Lactobacillus (con yogur, por ejemplo) Este estudio revela la importancia de nuestra flora y que no se produzca ninguna disbiosis que promueva la producción exacerbada de péptidos o proteínas que activan enfermedades autoinmunes. 

Hábitos y Diabetes hereditaria.

Los que sufren Diabetes tipo 1 presentan una diferente composición de la flora bacteriana respecto a un individuo sano. Esta diferencia influye multiplicando la expresión de dicha enfermedad. Está relacionada con modificaciones metabólicas en la vía de la glucólisis y la síntesis de tiamina. Las bacterias implicadas son P. copri, B. dorei y A. putredinis, todas pertenecen al grupo Bacteriodetes. En el estudio se analiza todas las ómicas y se observan que estas bacterias actúan diferente en las familias de personas que poseen un gran factor genético para tener la enfermedad. 

La modificación de la flora bacteriana en estos pacientes puede establecer la solución para no desencadenar la enfermedad. Estas especies bacterianas pueden modular y participar en la glucemia del hospedador. Se necesitan más estudios donde se encuentren las señales en la interacción huésped-hospedador a través del análisis no sólo de los genes o de las propias bacterias. Sino también de las transcripciones y las proteínas que intervienen en dicha interacción.

hábitos saludables

Fuentes:

Heintz-Buschart A, May P, Laczny CC, et al. Integrated multi-omics of the human gut microbiome in a case study of familial type 1 diabetes. Nat Microbiol. 2016; 2:16180. doi: 10.1038/nmicrobiol.2016.180.

Caminero A, Galipeau HJ, McCarville JL, et al. Duodenal bacteria from patients with celiac disease and healthy subjects distinctly affect gluten breakdown and immunogenicity. Gastroenterology. 2016; 151(4):670-83.

Barriga es un concepto muy amplio

Según las más recientes publicaciones epidemiológicas sobre la celiaquía las regiones con una alimentación basada en los cereales panificables, que pueden ser transformados en pan al contener gluten, son los que más sufren esta enfermedad. Así pues quedan excluidos los continentes de América del Sur, basado en el maíz y la quinoa, y el continente asiático, basado en el arroz.

Hay encubrimientos de la celiaquía como colon irritable, hasta un 20% de los casos. Este dato es muy visible en poblaciones mixtas de países como India. África, sigue estando en el olvido, aunque cada vez más se esta comprobando que también tiene incidencias de la enfermedad celíaca (EC).

En el plano personal.

Si sufres de diarreas y, por tanto, de malabsorción, si te sientes hinchada/o y tienes dolor abdominal, puedes tener un determinado grado de una de las dos patologías, entre otras. Si eres caucásica/o (occidental) lo más frecuente es que seas celiaca/o.

Para que usted misma/o pueda comprobarlo elimine durante tres de semanas panes, pastas y cereales. Coma arroz, trigo sarraceno, maíz, quinoa, patata... Prueba los nuevos productos como pastas a base de algas y harinas de legumbres, como garbanzo, algarroba, etc. Si esas molestias desaparecen es que usted es intolerante o sensible al gluten. Si no mejora es que padece colon irritable.

En este caso prueba a reducir los alimentos cárnicos grasos, los excesos de grasas, la leche, los lácteos, bebidas con gas y alimentos que producen gas. Introduzca tofu, carne de soja y productos para veganos, que tienen perfiles de grasas vegetales saludables. A las tres semanas debería haber mejorado.

Para no tener esas molestas diarreas constantes hay que consumir además en ambos casos frutas, 3 raciones al día, y verduras, 2 raciones al día. Así aumentamos el volumen de fibra y les damos alimento a nuestras bacterias buenas.

Miremos a la población de nuevo.

Se observa que los patrones de incidencia de estas enfermedades están modificándose debido al aumento de inmigración en todo el mundo, haciendo de estos trastornos una preocupación a nivel mundial.

Estos patrones están determinados por la transmisión genética de distintos alelos o variantes de genes implicados en la digestión y absorción de ciertos nutrientes. Como el caso del gluten, lactosa, grasas saturadas y otros que puede estar relacionado con otros alelos que codifican proteínas constituyentes de nuestro propio intestino. Por ejemplo asiáticos que se establecen en países occidentales pueden tener descendencia intolerante al mezclarse con la población autóctona celíaca, al recibir esos alelos típicos de la historia de la agricultura occidental.

barriga sana o rápida

Y cuidado con la Diabetes

En Europa, América del Norte y Oceanía, donde más incidencia hay de EC, corremos un riesgo doble. El abuso de alimentos precocinados, ricos en azúcares y grasas saturadas, combinado en los celíacos con abuso de arroz como fuente principal de glúcidos o hidratos de carbono, puede derivar en Diabetes.

Los asiáticos y el arroz.

En este caso debemos aprender de la historia de los países donde predomina el consumo de arroz. El arroz tiene un alto índice glucémico y la diabetes es un gran problema en los países asiáticos. No podemos permitir "curar" la EC instaurando una diabetes por comer exclusivamente arroz como fuente de glúcidos. Sabemos de su comodidad a la hora de cocinar y por su precio. Hay otras muchas fuentes libres de gluten y es precisamente en su variedad donde reside el éxito de superar las intolerancias sin caer en esta enfermedad. La diabetes ha pasado de estar entre los 10 y 20 causas de mortalidad a estar entre las 5 primeras causas.

La diabetes va ganando.

Tiene una especial incidencia en niñas/os debido al alto consumo de zumos azucarados, refrescos, productos manufacturados y precocinados. Vemos que cuanta más prisa tenemos en nuestro día a día, peor nos alimentamos. El alimentarnos mal induce a nuestras/os pequeñas/os a imitarnos en nuestros comportamientos; somos más inconscientes y menos consecuentes.

Si corregimos mediante la educación de nuestros hábitos estos desequilibrios no sólo evitaremos nuestros males sino también la de nuestra prole. Si tiene dudas, quiere cambiar sus patrones alimentarios y cuidar de usted y de los suyos no dude en contactar conmigo, estaré encantado de que mejore su calidad de vida. 

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