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Fosfatos como aditivo alimentario.

fosfato de hierro

Los fosfatos.

Los fosfatos están naturalmente en nuestro organismo. Forman parte de nuestros huesos y dientes, estabilizan  el ADN, están en los lípidos de nuestras membranas y forma la moneda energética de todos los seres vivos, el ATP. Su comportamiento cuando lo ingerimos está asociado a la sal que forma con otro elemento. Normalmente, éstos elementos suelen ser sodio, calcio, potasio, magnesio y amonio. Por lo que su uso lleva una carga proporcional de éstos, aumentando la competencia y las interacciones entre estas mismas formas minerales. Pasa por modificar la ecología microbiana del intestino y surgir nuevas modificaciones a través del metabolismo del microbioma. Termina con una modificación de las condiciones para nuestros canales y transportadores para la absorción de estos elementos.

Los fosfatos engloban a un grupo de aditivos alimentarios que van desde las series formadas por E-338 a E-343 hasta la serie de E-450 a E-452 todos ellos con muchos (i) y el 542 proveniente de huesos. Corresponde al uso del ácido fosfórico y sus sales y no deberían presentar un riesgo. Están catalogados como posiblemente seguros, pero eso sólo le sirve al fabricante de productos elaborados como alimentos, bebidas y medicamentos.  Pero... ¿Quién guía a los consumidores? ¿Podemos consumirlo sin un autocontrol? Sin querer demonizar a los fosfatos, una sustancia que puede ser usada como medicamento debería tener una revisión mucho más exhaustiva por parte de las autoridades.  Tienen que ser realistas en que la mayoría tendemos a buscar lo fácil a la hora de comer, normalmente por falta de tiempo.

ATP fosfatos
fosfatos
fosfato de hierro

Los fosfatos. ¿Nutriente o Aditivo?

Después de todo el revuelo provocado por el "fake-new" sobre el fosfato y la carne de kebab, podemos observar el posicionamiento sobre el uso de este tipo de sales para la conservación no sólo de productos proteicos de origen animal (carnes, pescados, moluscos y crustáceos y leche y derivados). También se usan sales de fosfato para la conservación de bebidas de té, café, cereales o zumos de frutas, de salsas, de grasas untables, conservas de frutas y hortalizas, licores destilados de graduación mayor de 15, sidra, panes y pastas, productos elaborados con huevo, con leche o con fruta, productos con cacao o chocolate, purés y galletitas saladas.

¡El fosfato está en muchos alimentos!

Los fosfatos están en muchos productos que en principio no deberían estar, aunque alguno de ellos si que lo tiene como nutriente como cereales, frutos secos, leche y derivados y algunas carnes. Cómo se puede observar el problema es que está muy presente en alimentos que comemos habitualmente debido a nuestra falta de tiempo para elaborarnos nuestros alimentos. También depende pues de nuestra intención ya que comer frutas u hortalizas frescas o hacerse un té o un café no supone un sobre esfuerzo. Se puede ampliar a hacer tus propios postres y panes, tus salsas y purés de frutas o de verduras libres de fosfatos como aditivo.

 

¡Atención a los agravantes del fosfato!

Hay dos puntos sobre el fosfato que hay que comentar y provocar el debate para que las personas sepan qué y cómo comen:

La reducción de sal sódica. Las autoridades sanitarias quieren reducir el sodio de nuestras dietas mediante leyes. El fabricante o intermediario al que le limitan el uso de sal común, está usando otro tipo de sales, entre ellas las de fosfato. Evidentemente los que usan las sales como conservantes buscan algo sencillo y económico, no hacen las modificaciones necesarias para que sea saludable o inocuo. Se basan en las normas y son las leyes las que les permiten usar otras sales que no sean ricas en sodio.

En los estudios siempre se obvia los efectos en el microbioma del intestino y los efectos modificadores que ellos provocan en los compuestos que después absorbemos. En otros que ya se conocen, no sólo un exceso de fosfatos en nuestro organismo supone un riesgo cardiovascular sino que también está relacionado con otras enfermedades renales.  Por ejemplo, con la colitis y la enfermedad inflamatoria intestinal. El aumento de moléculas de inflamación y especies reactivas del oxígeno (ROS) están relacionadas con la interacción alimento-microoganismo-mamífero. Este aumento de ROS podría relacionarse con el aumento de riesgo de cáncer de colon.

¿Qué hacemos?

Más vale prevenir. Evitar alimentos procesados, con fosfatos que ya tenemos con los que los contienen de forma natural. Buscar nuestro horario para cocinar a nuestro gusto platos, panes o bebidas a base de alimentos crudos y/o sin aditivos. Es sencillo si lo hacemos un hábito. Lo ideal es usar las sales de fosfato como suplemento en ciertos casos como estreñimiento, indigestión o modificar el calcio o el fosfato de nuestra sangre. Lo que no es ideal es que estemos atiborrados de fosfatos por ponernos las cosas difíciles para no comprar alimentos ultraprocesados.

Importante pero sin relación con los fosfatos.

He recibido correos electrónicos y llamadas para establecer colaboraciones conmigo. Os agradezco mucho vuestra intención, sería un placer poder trabajar con alumnos de España y alumnos extranjeros que vienen a España. Por el momento estoy realizando un máster y emprendiendo unos cambios que no se con precisión dónde me llevarán. Mantendré el blog, pero los servicios los limitaré a casos muy concretos. Seguiré atendiendo a toda persona que me escriba.

Muchas gracias.

Bacterias ¡Qué guerra más absurda!

microbioma, bacterias y disbiosis

¡Ya hemos dado por hecho que todas las bacterias son perjudiciales!

Éste hecho es muy peligroso y nos encamina a una guerra en la que tenemos todas las de perder. Las bacterias estaban aquí antes que nosotros y si a nosotros nos pasara algo ellas seguirán evolucionando. Toda la tierra vive en armonía con ellas pero estamos empecinados en hacer la guerra y luchar contra un equilibrio natural, en vez de aprender de él. Me gustaría comentarles algunos detalles de lo que nos hacen ver y creer. Sin embargo tenemos que ser cautos ya que lo que pretenden es ganar dinero, no que estemos sanos y saludables.

Una superficie sin bacterias naturales es una oportunidad para colonizar.

Nos han inculcado la idea de que las cosas estériles son más sanas que las que contienen bacterias. Es totalmente falso. Si afirmo que es mejor que hayan bacterias saludables que controlen a las patógenas probablemente me llamen loco, pero todo el ecosistema en el que vivimos está plagado de bacterias y es mejor que sea de esta forma.

La historia microbiológica ha instaurado una cultura bactericida y una moda anti-bacteriana que subyace a las teorías de patología de Pasteur y Koch y de selección natural de Darwin. El 80 % de las bacterias no hacen nada malo cuando predomina un 10 % las bacterias fermentadoras beneficiosas o sintrópicas, ya que promueven un equilibrio en las que todas están contentas. El 10 % restante de bacterias oxidativas patógenas o entrópicas no pueden hacer frente al 90 % restante. El ambiente en el que vivimos no es un escenario estático como se propone en la selección natural, hay muchas especies que colaboran en él. Pensemos en la flora intestinal, de la piel, de los ojos, vaginal... No solo en nosotros, los humanos, cada especie, animal o vegetal, tiene una flora asociada para su correcto funcionamiento.

Muy importante en relación a este anuncio de los Morancos, los famosos no deberían anunciar productos. En España vamos por detrás en este sentido, muchos países tienen leyes que prohíben que los famosos publiciten marcas que pueden influir en nuestra salud.

"Todas las enfermedades comienzan en el intestino"

Hipocrates, 460-370 a. C.

La guerra sin fin.

Cómo ya sabemos, hay muchos problemas con la resistencia a antibióticos. Nos han metido en la cabeza un concepto de naturaleza y sociedad como si fuera un campo de batalla en el que dos fuerzas abstractas (Selección natural y Mercado) están llevando a la humanidad al borde del precipicio.

La industria farmacéutica se llena los bolsillos, mientras que nosotros tomamos más antibióticos aumenta también la del ganado que después nos comemos. Un animal tratado con antibióticos para aumentar su engorde es un animal sin su flora bacteriana normal. Con ello quiero decir que comemos animales con un déficit beneficioso y un superávit de tóxicos sin metabolizar. Son las bacterias las que eliminan los tóxicos que cualquier especie come.

Un antibiótico mata indiscriminadamente. Puede que elimine las bacterias que producen un fuerte olor en su sudoración, pero también a su flora bacteriana normal. Ésto deja su axila libre para que cualquier bacteria, saludable o no, la colonice. Más vale controlar la ingesta de ácidos grasos saturados y de proteínas que modifican nuestra flora intestinal normal. Después estos ácidos grasos son exudados por nuestras propias glándulas sebáceas y favorecemos la proliferación de dichas bacterias. ¡Les estamos dando de comer!

“Actualmente más del 95% de las enfermedades crónicas son provocadas por alimentos, ingredientes tóxicos, deficiencias nutritivas y falta de ejercicio físico.”

Hay muchas bacterias buenas.

En este anuncio hay unas bacterias superenrrolladas que cantan y todo. Primero aclarar que la cerveza se hace con un hongo, no con una bacteria. Pero bueno. Lo más llamativo es sin duda el miedo que sufre ese pobre hombre. Cuando bebe dicha cerveza seguro que tiene el mismo sentimiento.

Tenemos presente que alguna hay buena, sólo las que nos dan vino, cerveza, sidra, pan, yogur, chucrut... Cómo se puede observar son cosas que se compran. Os voy a nombrar otras cosas buenas pero que no se promocionan porque son inmateriales:

  • Los humanos somos lo que somos gracias a 90.000 secuencias víricas completas y 300.000 secuencias víricas parciales en nuestro genoma. Ello ha permitido que se desarrolle la placenta, por ejemplo. Somos mamíferos placentarios gracias a los virus.
  • En humanos 250 genes completos son bacterianos. El flagelo de nuestros espermatozoides es bacteriano. Desde hace 2.000 millones de años el axón de nuestras neuronas se originó por las bacterias asociadas a nuestro organismo. Los conos y bastones de nuestro sistema de visión también es de origen bacteriano.
  • Usted es 100 % usted, ¿no? De ese 100 % sólo el 10 % son células eucariotas con su información genética. El 90 % de las células restantes son bacterias y hongos. Sólo el peso de la flora intestinal oscila entre 2 y 3 kilos.
  • Helicobacter pylorii, la famosa bacteria de las úlceras, esta presente en 1 de cada 2 personas. La incidencia de úlcera es de 1 de cada 100 personas. Eso significa que 49 personas tienen la bacteria pero no la úlcera. Tal vez haya que indagar más en el origen de la enfermedad y demonizar menos a esta bacteria.

“Aquellos que creen que no tienen tiempo para hacer ejercicios, tarde o temprano tienen que buscar tiempo para estar enfermos”

Edward Stanley, 1826-1893 d. C.

¡Las bacterias son tan malas como el llanto de un bebé!

Esto ya es demasiado. Primero que nadie en su sano juicio se llevaría un bebé a un cine. Además el llanto de un bebé debería incentivar en nosotros el querer ayudarle, no el disgustarnos por su llanto. 

Mezclar sentimientos profundos como los que generan la navidad, las vacaciones o el ocio con los amigos con el consumo de un producto deberían ser prohibidos. La vida se puede disfrutar igual de bien sin sus productos, no hace falta que afirmen que con sus productos van a ser mejores momentos. Incluso sin ellos se podría disfrutar de más tiempo de vida y por tanto de más momentos.

Otros nos ganan mezclando el humor con el producto, como en este anuncio. El producto anunciado debe ser lo suficientemente inocuo como para que usen este método sin herir a nadie. A nadie le hace gracia tener una adenopatía axilar por eliminar a su flora axilar protectora usando un desodorante con antibióticos con el único fin de que no le cante el ala.

Las empresas quieren vender, a costa de lo que sea. No les importa nada nuestra salud, nada. Tienen que obtener beneficios usando los químicos que necesiten. Por ejemplo, la agricultura intensiva que con sus fertilizantes químicos producen 40.000 muertos, 24.000.000 de intoxicaciones, 1.000.000 de casos de esterilidad y 5.000.000 de enfermos crónicos al año relacionados con sus actividades. Otro ejemplo es la industria multinacional farmacéutica que no ganaría nada si tendiera a curarnos, perdería a todos sus clientes. No quieren curarnos. 

Recomendaciones finales.

Hace poco le enseñé a mi sobrina adolescente de dónde viene el acné que sufre. Les indico lo mismo que a ella, tiene una infección de Actinobacter acne por no cuidar su flora bacteriana y comer exceso tanto proteínas asociadas a grasas saturadas como las propias grasas saturadas en si. 

Para evitar toda infección bacteriana sólo debemos cuidar nuestra flora normal. Para ello debemos darle de comer. ¿Qué comen las bacterias beneficiosas? Fibras solubles e insolubles y oligosacáridos de frutas, verduras, algas, legumbres y cereales integrales. Si las alimentamos ellas nos dan:

  • Vitaminas, entre ellas la K o la B12.
  • Minerales y oligonutrientes, aumentando su biodisponibilidad.
  • Ácidos grasos de cadena corta, éstos promueven a su vez el rendimiento deportivo.
  • Hormonas y neurotransmisores, el 90 % de la serotonina corporal se obtiene de nuestras bacterias intestinales.

Parece que aceptamos a ciegas que por ser mediterráneos comemos todo en base a la dieta mediterránea. Es un tremendo error. Hemos olvidado la dieta mediterránea, por mucho que nos cueste aceptarlo. ¿Acaso comemos una vez en una semana carnes rojas y cuatro veces en la misma de legumbres? ¿O comemos 2 o 3 raciones de fruta y 2 de verdura a diario?

 

Fuente: Microbiótica. Nutrición simbiótica y microorganismos regeneradores.

Hábitos, la clave para tener buena salud.

Hábitos para la salud

Los buenos hábitos se adquieren

Primero nos debemos conocer

Para que los hábitos que tomemos sean saludables deben ser coherentes con nuestro propio organismo. Para ello nos debemos observar, como nos sientan los alimentos o comer a algunas horas, etc. Sabemos que nuestra flora intestinal está implicada en los procesos inflamatorios del sistema digestivo. Un análisis de ésta puede desvelarnos muchas cosas sobre nuestra salud. Además nuestro genoma predispone nuestro organismo a una enfermedad. Aunque no es barato si que es muy útil tener ese conocimiento.

Segundo debemos elegir los hábitos a seguir

Si padecemos síntomas de EC (Enfermedad Celiaca) podemos habituarnos a reducir la cantidad de gluten y aumentar la flora de lactobacillus. Sólo bastaría con incluir cereales sin gluten y aumentar la ingesta de alimentos fermentados lácticos. De la misma manera ocurre con otras enfermedades inflamatorias o autoinmunes. Elegir unos buenos hábitos puede "silenciar" nuestra genética y que no "dispare" la enfermedad ¡Bang!

Hábitos buenos y malos
hábitos: saber es poder

Hábito de tomar alimentos con glúten

Os describo el experimento

Se han descrito dos especies bacterianas que "comen" gluten en nuestro intestino. Para las personas celiacas destaca Pseudomonas aeruginosa y en pacientes sanos Lactobacillus. Entonces se prepararon ratones estériles (sin flora inicial) a los que se les implantó una de las dos especies bacterianas. Y se observó su reacción frente a la ingesta de alimentos con gluten. De los ratones se obtuvieron unas proteínas específicas liberadas por cada una las bacterias huéspedes. Se aislaron las proteínas y se testaron en los pacientes con EC. Así pues los resultados mostraron un aumento de la respuesta inmune a las proteínas producidas por P. aeruginosa. Los Lactobacillus conseguían degradar esos péptidos inmunogénicos.

Hábitos en primera etapa

Falta aún más por estudiar. En caso de riesgo genético o por una sintomatología clara, si que podemos reducir la ingesta de gluten y aumentar nuestra población de Lactobacillus (con yogur, por ejemplo) Este estudio revela la importancia de nuestra flora y que no se produzca ninguna disbiosis que promueva la producción exacerbada de péptidos o proteínas que activan enfermedades autoinmunes. 

Hábitos y Diabetes hereditaria.

Los que sufren Diabetes tipo 1 presentan una diferente composición de la flora bacteriana respecto a un individuo sano. Esta diferencia influye multiplicando la expresión de dicha enfermedad. Está relacionada con modificaciones metabólicas en la vía de la glucólisis y la síntesis de tiamina. Las bacterias implicadas son P. copri, B. dorei y A. putredinis, todas pertenecen al grupo Bacteriodetes. En el estudio se analiza todas las ómicas y se observan que estas bacterias actúan diferente en las familias de personas que poseen un gran factor genético para tener la enfermedad. 

La modificación de la flora bacteriana en estos pacientes puede establecer la solución para no desencadenar la enfermedad. Estas especies bacterianas pueden modular y participar en la glucemia del hospedador. Se necesitan más estudios donde se encuentren las señales en la interacción huésped-hospedador a través del análisis no sólo de los genes o de las propias bacterias. Sino también de las transcripciones y las proteínas que intervienen en dicha interacción.

hábitos saludables

Fuentes:

Heintz-Buschart A, May P, Laczny CC, et al. Integrated multi-omics of the human gut microbiome in a case study of familial type 1 diabetes. Nat Microbiol. 2016; 2:16180. doi: 10.1038/nmicrobiol.2016.180.

Caminero A, Galipeau HJ, McCarville JL, et al. Duodenal bacteria from patients with celiac disease and healthy subjects distinctly affect gluten breakdown and immunogenicity. Gastroenterology. 2016; 151(4):670-83.

Dieta idéntica, diferentes resultados.

Seguir una misma dieta...

...no te asegura los mismos resultados.

¿Cuántas veces se ha probado una "dieta" que le ha funcionado a alguien que se conoce pero al final no se ha tenido el éxito esperado?

Este es el caso de muchas personas que siguen patrones recomendados a modo general. La ciencia va descubriendo las razones de estas confusiones alimentarias y es que, cómo ya he comentado antes en algún otro post, cada persona es un mundo. Cada uno de nosotros tenemos mutaciones en nuestro ADN que nos caracterizan. Tenemos modificaciones del ADN que alteran la expresión génica. Además parece que nos olvidamos de nuestra característica más holística: cada uno es un conjunto de elementos vivos que viven, o mejor dicho que intentan vivir, en armonía.

Dieta, ADN y Microbioma.

Si hablamos de cómo nos afecta nuestro ADN con respecto a la alimentación poco podremos hacer para cambiar eso. Pero si que podemos actuar mediante la modificación de hábitos y el control de la dieta para ser coherentes con nuestro ADN. Para ello podemos realizar un test genético, especialmente si sufrimos de algún tipo de enfermedad inflamatoria o metabólica. 

Cuándo hablamos de los elementos vivos que forman nuestro cuerpo podemos pensar en nuestras relaciones sociales, laborales, ambientales pero no en nuestra flora bacteriana. Todos los elementos que acabo de nombrar son esenciales; una buenas relaciones con los demás reducen nuestro nivel de estrés y mejoran nuestra salud. También puede conocer la composición de su flora bacteriana y actuar para que sea saludable. Recientemente se ha realizado un estudio que demuestra que una flora intestinal sana mejora el aprovechamiento de los nutrientes que ingerimos y modulan la tolerancia a la glucosa. En base a la medición de la glucosa se está diseñando un programa informático que personaliza la dieta.

Dieta y microbioma
dieta y flora intestinal

La dieta del estudio

800 personas se prestaron para el estudio. Un grupo con una dieta equilibrada y el otro con una dieta poco sana. Los investigadores se centraron en medir la glucosa después de las comidas. Además recogieron sus heces para monitorear las especies de cada participante. Llegaron a la conclusión de que hay especies bacterianas relacionadas con la diabetes y la obesidad en la alteración de la concentración de glucosa en sangre después de las comidas. La glucemia se mostró más controlada en los sujetos con incrementos en la flora intestinal de las especies Actinobacteria y con decrementos de las especies Proteobacteria y Enterobacteriaceae. ¡Todos los datos forman ahora un algoritmo que predice la dieta personalizada en función de la glucemia personal!

Este estudio demuestra una vez más que la dieta puede modificar nuestra relación con los alimentos. La flora intestinal digiere alimentos que nosotros no podemos digerir, las fibras de los alimentos que comemos son sus nutrientes. Nuestras bacterias nos ofrecen muchas ventajas (nutricionales, estructurales, inmunológicas...) si las cuidamos. Ellas forman un todo con nosotros, así que cuándo piense en cuidarse, piense también en sus simbiontes. 

¿Qué alimentos debemos incluir en nuestra dieta para cuidarlas?

La recomendación básica para cuando estamos sanos es sustituir todos los alimentos refinados por alimentos integrales. Pan blanco por pan integral, cereales de desayuno procesados por cereales integrales, muesli o similares. Además de incluir de 2 a 3 piezas de fruta y 2 raciones de verdura al día.

Otros básicos en la dieta son los alimentos fermentados, yogures, kéfir, encurtidos, etc. Hay más hábitos que nos ayudarán a tener una flora bacteriana sana. Incluir semillas y frutos secos en las ensaladas. Tomar de vez en cuando chocolate lo más puro posible. Comer legumbres de 3 a 4 veces en semana. Tomar alimentos de control bacteriano como el ajo o la cebolla y especias como jengibre, cúrcuma, cayena o pimienta.

Recuerda que en caso de sufrir una enfermedad algunos de estos alimentos pueden no ser recomendables.

 

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